Belleza

Las lociones y sus beneficios

Las lociones son refrescantes, y suponen un placer utilizarlas.

Por regla general, se emplean menos que las cremas y, en realidad, no se suelen conocer muy bien sus efectos. Es verdad que son refrescantes y supone un placer el utilizarlas, pero en muchas ocasiones se piensa si en realidad son útiles. La respuesta es positivamente afirmativa, mucho más de lo que nadie se imagina en realidad.

Las lociones son mezclas de aguas de diversas flores, que varían según su función: tonificantes (rosa), astringentes (hamamelis), calmantes (azahar), antisépticas (lavanda), etc. Suelen llevar también ciertos productos que refuerzan su acción, como extractos de plantas o de flores (como el azuleno), bálsamos y astringentes vegetales (tanino, alumbre, alcanfor) o químicos (bálsamo de benjuí). La cantidad de alcohol que contienen va de 0ºC a 40ºC, de modo que no deshidraten las epidermis secas pero resequen ligeramente las grasas.

El empleo de las lociones

Tomar un algodón húmedo, pues seco absorbe inútilmente las tres cuartas partes del producto, verter sobre él un poco de loción, humedecer el rostro y dejar que se seque por sí solo, sin usar la toalla. Los pulverizadores, sobre todo los eléctricos, que prácticamente transforman el líquido en vapor, son muy cómodos, pues extienden la loción por toda la cara con mayor facilidad. Resultan tan prácticos que, una vez que se ha comprado el primero, ya no se puede prescindir de él.

Lociones tónicas

Estimulan la vitalidad de los tejidos, y de este modo retardan la aparición de las arrugas y combaten los efectos perniciosos de los cuerpos grasos, con tendencia a relajar y reblandecer la piel. Su empleo debe llegar a convertirse en un acto casi reflejo, lo mismo por la mañana, antes de maquillarse, para despertar y limpiar la piel (que emite secreciones también durante la noche), que por l anoche después de eliminar el maquillaje, y siempre que se acabe de retirar alguna sustancia grasa, como las cremas protectoras, los productos solares, etc.

Lociones refrescantes

Refrescan, calman y son un buen complemento de la limpieza de las pieles con tendencia a la irritación, la sequedad excesiva y los barrillos. No contienen alcohol, dan una agradable sensación de bienestar y se emplean como tónicos.

Las lociones refrescantes, a menudo a base de flores, dan una inmediata sensación de bienestar. Las lociones tónicas son casi indispensables.

Lociones astringentes

Cierran los poros, dan resplandor al rostro y unifican el grano de la piel, de modo que el maquillaje se extiende mucho mejor. Sin embargo, es preciso utilizar estas lociones con cierta precaución o de lo contrario se convierten en un arma de dos filos, pues, aunque su efecto inmediato es delicioso, una vez que cesan de actuar se produce una reacción y los tejidos se relajan, con lo cual se estimulan a veces las secreciones grasas y se dificulta la respiración de la piel. Todo ello aconseja usarlas con mesura, únicamente una o dos veces por semana después de extraer las espinillas.

Lociones detergentes

Por lo general, están compuestas de acetona, éter, alcohol fuerte, etc., y sirven para desengrasar las epidermis grasientas. Actualmente su uso no se aconseja tanto como antes, ya que se ha comprobado que, a la larga, pueden irritar y acrecentar las secreciones. Los desengrases prolongados marchitan la piel y favorecen el envecimiento prematuro.

Lociones hidratantes

Su mejor y casi exclusiva virtud es su carácter refrescante. No hay ninguna razón que justifique esperar algo más de ellas, porque la epidermis opone una barrera a la penetración del agua a las capas más profundas.