Belleza

El desmaquillaje y los demaquillantes

Aunque resulte un poco pesado, no queda más remedio que imponerse la obligación de liberar el rostro de maquillaje todas las noches - Photo by Ben Weber on Unsplash

Pintarse los labios, darse colorete y polvos, sombrearse los párpados, etc., es muy divertido y además se consiguen efectos maravillosos, ya que se está muchísimo más bella. Pero desmaquillarse, por la noche, ya es otra cosa; generalmente resulta un verdadero fastidio, porque se suele estar cansada y, de momento, el resultado es más bien desagradable, ya que las arrugas y las ojeras están acentuadas por la fatiga de todo el día. Sin embargo, limpiarse la cara antes de ir a la cama es una de las más importantes operaciones si se quiere conservar una piel joven y bella. Si no se retira de la cara toda la suciedad acumulada durante el día, como maquillaje, secreciones (grasa y sudor), células muertas, impurezas de la atmósfera (polvo y partículas aceitosas) etc., durante el descanso, la piel, en lugar de recuperarse, se estropea más.

Utilidad de los productos desmaquillantes

Algunas mujeres conservan aun la costumbre de sustituir los productos especiales por otros más caseros. Todo lo que limpia les parece bueno, desde una esponja o un algodón mojado hasta un simple pañuelo de papel, y es muy frecuente que sin los eternos agua y jabón no se sientan limpias. Hay otras que emplean en la limpieza de la cara cualquier sustancia con tal de que sea grasa; les da igual vaselina que parafina, o incluso aceite de oliva y mantequilla, todo les sirve.

Para limpiarse bien la cara, el mercado pone a disposición gran cantidad de desmaquillantes.

Sin embargo, esto no es suficiente, pues aunque un agua suave y pura y un jabón neutro y de buena calidad son inofensivos, no siempre bastan para eliminar toda la suciedad incrustada en los poros.

En cuanto a las grasas simples, al mismo tiempo que absorben bien las partículas de suciedad, como son viscosas las ayudan a penetrar, ya que, al frotar la piel para eliminar la pasta que se forma, es inevitable que una parte penetre en los poros. Estos residuos, al ser inasimilables, se quedan dentro y fermentan, dando origen a rojeces y granitos. Únicamente los desmaquillantes específicos limpian sin adherirse, disuelven las materias liposolubles gracias a su parte grasa, los restos hidrosolubles por medio de su fracción acuosa y, debido a sus efectos emulsionantes, arrastran todos los restos de suciedad. De este modo, facilitan los cambios de la piel, mantienen su acidez y le impiden asfixiarse. Los desmaquillantes se presentan en forma de cremas, jaleas o leches, según el tipo de piel a que se destinen. Estas emulsiones no se diferencian entre sí más que su fluidez; por tanto, no es la presentación, sino la composición lo que indica la naturaleza de cada producto y por ello es preciso confiar en las indicaciones del fabricante. Las “cold creams”, a base de cera de abeja, por ejemplo, se utilizan sobre todo para retirar las capas muy espesas de maquillajes grasos y para proteger la piel cuando es necesario cubrirla mucho.

Empleo de desmaquillantes

La primera operación consiste en lavarse las manos y, a continuación, poner un poco de desmaquillante sobre un algodón húmedo o simplemente en la planta de la mano, para extenderlo después con las puntas de los dedos, por medio de un ligero masaje, desde la raíz del pelo hasta la base del cuello, sin dejarse nada. No hay que presionar ni insistir en su aplicación pretendiendo que la piel lo absorba, porque no debe penetrar.

Se coge entonces un algodón húmedo o un pañuelo de papel y se retira la crema suavemente, sin frotar. Repítase esta operación tantas veces como sea necesario hasta que el algodón o pañuelo salga completamente limpio. No debe pensarse ni por un momento que, conservando el desmaquillante toda la noche este va a engrasar o nutrir la piel, pues al no ser absorbente, lo único que hace es impedir que la epidermis respire normalmente. Después de la limpieza es preciso aplicar una loción tónica para neutralizar la acción de reblandecimiento de los cuerpos grasos.

Aunque al principio resulte un poco pesado, no queda más remedio que imponerse la obligación de liberar al rostro del menor resto de maquillaje todas las noches, incluso cuando se vuelve a casa muy tarde y completamente agotada, puesto que es el único modo de conservar la piel joven y sana.